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Guadiana, un río literario V

Guadiana, un río literario V

Comenzamos una nueva etapa en este recorrido literario que nos lleva a lo largo del Guadiana, recordando versos y textos sobre este río mágico, misterioso e histórico.
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Guadiana, un río literario V

Llegamos a la quinta entrega de este viaje literario por el Guadiana que nos lleva a trancas y barrancas por estrechos y portillos. Comenzamos con la descripción de Juan Francisco Zamora:

"Así llega al famoso Portillo de Cíjara, y al salir de este estrechamiento abandona la dirección de las hispánides y el áspero territorio de cuarcitas, forma de codo brusco, que se aleja del Tajo y cambia su rumbo de Noroeste a Suroeste... El curso divagante, con frecuentes meandros encajados y brazos anastomosados que encierran bancos de grava y arena, es buena prueba de la sobreimposición del río."

 

Campomanes, en su Viaje de Campomanes por Extremadura, escribe los siguientes versos relatando la fertilidad del Guadiana:

"Hay gran necesidad de determinarle si se ha de aprovechar esta fertilísima tierra, que desde Búrdalo a Guadiana, en distancia de seis lenguas de largo y una de ancho, ocupa la mayor parte del territorio de este condado y se halla posía, atravesada de arroyos que pudieran regarla y aumentar más de 3.000 vecinos. Yo la he atravesado a lo largo y lo ancho, y si no me engaño es todavía más fértil que la campiña de Trujillo, pues el terreno va mejorando a proporción que se acerca a la frontera de Alentejo, donde la tierra vuelve a ser delgada y desigual."

 

Meléndez Valdés, en su Oda De mis deseos, escribe:

"No grandes posesiones,

Que abrazen con sus lindes

Las fértiles dehesas.

Que el Guadiana ciñe...."

 

Para finalizar esta entrega del Guadiana y la literatura, terminamos con este párrafo del Capitán S.E. Widdrington, en su texto España y los españoles en 1843:

"Muy pronto contemplamos un bello panorama del "Zuja" que lleva todas las aguas a este distrito en su camino hacia el Este, al Guadiana. En esta estación iba rebosante de aguas de un claro y profundo azul, que al estar respaldadas por una cadena de montañas al sur producían un grandioso efecto. Debido a que las aguas estaban parcialmente represadas por las rocas, parecía tan largo como el río principal del que es uno de sus importantes afluentes... Hay poca tierra cultivada en este bellísimo valle, sólo algunas manchas de siembra, aquí y allá, en los llanos cerca del río y unos pocos olivos en las laderas de las colinas".

 

Seguirá...