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Guadiana, un río literario
Debemos comenzar este viaje, antes de adentrarnos por sus territorios, en conocer la extraña naturaleza del Guadiana. Ya el historiador romano Plinio, en su Historia Natural hace referencia al lugar de nacimiento. En esos 37 libros, donde recopila los principales conocimientos científicos de la antigüedad que abarcan desde la botánica, la zoología, la cosmología, la medicina, la etnología, la geografía o la mineralogía, Plinio señala el Guadiana como "ese río que se complace en nacer varias veces".
También, Pedro de Lorenzo en su Viaje de los ríos de España, escribe estos versos:
¡Extraño río! Quizá sí nuestro más bello río. Nadie, con certeza, sabrá donde el río nace. Trae nombre por mitad moro, la otra mitad romano; es el Wadi -río- de los Anas; en castellano decir, Guadiana.
El gran Camilo José Cela en su texto Primer viaje andaluz, lo describe así:
Guadiana, río misterioso que se esfuma y sale y confunde y vuelve a irse y torna a enseñarse, aquí quiero, aquí no quiero y aquí ni quiero ni dejo de querer, tomando a cachondeo a los geógrafos.
Para terminar este recorrido literario del nacimiento del Guadiana, nos acercamos a Azorín en La ruta de Don Quijote:
Y si mana en un recodo, entre juncales una fuentecica, sus aguas tienen un sol dulce, susurrante, cariñoso, y en sus cristales transparentes se espejea acaso durante un momento una nube blanca que cruza lenta por el espacio inmenso. Nosotros hemos encontrado en lo hondo de este barranco un nacimiento tal como éstos; largo rato hemos contemplado sus aguas.
Ya podemos comenzar nuestro viaje que nos llevará por cientos de kilómetros para atravesar las distintas cuencas del Guadiana. Comenzamos en Ruidera donde pareciera que el tiempo se detiene. En este lugar, en las Lagunas de Ruidera nos paramos a disfrutar con los versos de Bernardo de Valvuena:
Allí es Ruidera, aquellas sus lagunas,
Que a Guadiana dan principio y fuente,
Y ellas, con sus molinos y aguas brunas,
Parda harina y lóbrega corriente;
Allí se embeben sin quedar ningunas,
Y haciendo río a la enterrada gente,
Van largo trecho, por debajo del mundo,
A fundar fuente y manantial segundo.
Seguirá...


