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Guadiana, un río literario IV

Guadiana, un río literario IV

Comenzamos una nueva etapa en este recorrido literario que nos lleva a lo largo del Guadiana, recordando versos y textos sobre este río mágico, misterioso e histórico.
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Guadiana, un río literario IV

La cuarta entrega de este viaje literario por el Guadiana nos lleva por sus ojos y lagunas de inmensa belleza. Comenzamos con los versos de Francisco de Quevedo:

"O ya descansas, Guadiana, ociosas

tus corrientes en lagos que ennobleces,

o líquidas dilatas a tus peces

campañas en las lluvias procelosas,

o en las grutas sedientas, tenebrosas,

los raudales undosos desapareces,

y de nacer a España muchas veces

te alegras en las cumbres carvenosas.

Émulos mis dos ojos a tus fuentes

ya corren, ya se esconden, ya se paran,

y nacen, sin morir, al llanto ardientes.

Ni mi prisión ni lágrimas se aclaran:

Todo soy semejante a tus corrientes,

que de su propio túmulo se amparan."

 

Carlos Baos Galán, en su Antología del Guadioana, escribe los siguientes versos en un poema titulado "Sabiduría del Agua":

"...En el sitio

de un río que se esconde

a ver cómo es la huida de sus fugas,

y huye de huir después, otra vez agua

que hacia su mar se cumple, sin manchar

su caudal de soberbia.

Porque sabe que es agua

Encinta de los soles más profundos."

 

Antonio Ponz, en su Viaje de Espala relata su paso por las lagunas del Guadiana:

"Este famoso río es aquí, y en otras partes de su curso, bastante fangoso, formando algunas lagunas; cría mucha espadaña y otras plantas acuáticas, y también se pescan en él tencas y anguilas."

 

Para finalizar esta entrega del Guadiana y la literatura, terminamos con los sencillos versos de Lope de Vega, en su obra El laurel de Apolo:

"Para que Guadiana en lauros vuelva

las neas, cuyas islas le hacen selva".

 

Seguirá...