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Guadiana, un río literario VII
Comenzamos con los versos de Luis de Góngora:
"Allí donde entre alhelíes
Guadiana se dilata,
la pluma peinó de plata
con el pico de rubíes."
George Downing Whittington describiendo el Guadiana en Mérida:
"Los acueductos de la antigua Emerita Augusta, están caídos en la más bella
Decadencia, apareciendo intercalados entre los árboles que crecen al
borde del río, forman una de las más bellas vistas que he visto en mi vida."
Ahora es Antonio Ponz en su texto "Viaje por España", quien dedica unas líneas al Guadiana:
"Conserva Mérida las ruinas soberbias de dos acueductos, de teatro, naumaquia,
circo, arco de trofeo, fortaleza..., dos puentes: uno sobre el Guadiana y otro sobre el riachuelo del Albarregas... Es larguísimo el del Guadiana; tomé el trabajo de contar cuántos pasos míos hacía de una punta a otra, y conté mil trescientos, algo mayores que los regulares."
En "Observaciones sobre un viaje por España y Portugal hacia Nápoles", Robert Semple habla del Guadiana y de Mérida:
"Al atardecer nos bañamos en el Guadiana, un lujo que no puede ser concebido sino por aquellos que previamente han cabalgado muchas horas bajo un ardiente sol. Caminamos por la parte baja de la ciudad, sobre lechos de suaves piedras como la pedregosa playa de Sussex; aunque aquí encontramos algunos arbustos de escasa altura, bajo cuya protección nos zambullimos en el río. En este lugar forma una ancha dársena, con el lecho de arena pura y vadeable toda ella, ya que comprobamos con gran sorpresa, que no tenía más de cinco pies de profundidad en el medio."
Para finalizar esta entrega del Guadiana y la literatura, os dejamos esta estrofa del poeta hispanolatino Aurelio Prudencio en Peristephanon:
"Su sepulcro está en Mérida, ciudad esclarecida de la Vetonia bañada por el famoso Guadiana, que, rápido, lame sus muros con aguas fértiles".
Seguirá...


