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El embalse de la gran Torre del Homenaje

El embalse de la gran Torre del Homenaje

Enclavado en una llanura que colinda con las localidades de Fuente del Maestre, Villalba de los Barros, Santa Marta y Feria, el embalse de Villalba de los Barros es una presa de planta recta, con una pequeña zonificación para adaptar sus características geotécnicas a las necesidades resistentes y de impermeabilidad. Con una altura de 45,5 metros sobre cimientos y 415 metros de longitud en coronación, la presa de Villalba genera un embalse de 106,4 hm3 de capacidad.
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Embalse Villalba y Torre Homenaje.

Enclavado en una llanura que colinda con las localidades de Fuente del Maestre, Villalba de los Barros, Santa Marta y Feria, el embalse de Villalba de los Barros es una presa de planta recta, con una pequeña zonificación para adaptar sus características geotécnicas a las necesidades resistentes y de impermeabilidad. Con una altura de 45,5 metros sobre cimientos y 415 metros de longitud en coronación, la presa de Villalba genera un embalse de 106,4 hm3 de capacidad.

La presa se sustenta sobre el río Guadajira, afluente directo del río Guadiana por su margen izquierda, dentro de la conocida comarca extremeña de la Tierra de Barros, en la provincia de Badajoz, donde la cuenca de aportación del Guadajira alcanza una superficie de 343 km2.  

Las obras del embalse comenzaron en 2008 y se concluyeron dos años más tarde. Durante la construcción de la presa se descubrieron varios yacimientos arqueológicos. Comparada con los grandes pantanos de Cíjara (1505 hectómetros cúbicos) o La Serena (3219), la presa de Villalba es muy pequeña, pero en el conjunto de la cuenca la convierte en la novena más importante de la región, ya que está destinada al riego y abastecimientos de municipios importantes, como Almendralejo.  

La gran Torre del Homenaje

El entorno donde se encuentra el embalse está formado por grandes llanuras de terreno ondulado y desarbolado, que dejan ver la localidad de Feria y su impresionante fortificación medieval y su Torre del Homenaje. Los orígenes del espacio que ahora ocupa el castillo, se remontan al periodo celta, mientras que los romanos ocuparon la zona construyendo una sencilla fortificación. 

Posteriormente, el cerro lo toman los árabes para edificar en el siglo XI una pequeña alcazaba que la llamaron Seridja​. Al comienzo del siglo XI, Al-Aftas, fundador de la Taifa de Badajoz, se ocupó de ampliar las defensas de la alcazaba de Feria y otras fortalezas más como las de Castellar de Zafra, Tentudía o Montemolín.

En el año 1394, el rey Enrique III entregó la villa a Gomes Suárez de Figueroa, maestre de la Orden de Santiago, con el título de Conde de Feria. Más tarde, Lorenzo Suárez de Figueroa, hijo del anterior, fue nombrado Duque de Feria, llegando así en esta época el Señorío de Feria a su culmen, construyéndose además la mayor parte de lo que sería el Castillo tal y como se conoce en la actualidad. 

 

La fortaleza dispone de 7.000 metros cuadrados, con una plaza de armas dividida en dos zonas por una serie de murallas, en las que se alza la impresionante Torre del Homenaje con sus 40 metros de altura y 18 metros de lado. La torre tiene cuatro cuerpos o pisos. El sótano probablemente estaría dedicado a almacén de provisiones y el aljibe. La primera planta era la de residencia del «señor del castillo» y las dos plantas superiores tendrían usos varios. 

A pesar del enorme volumen y gran presencia de la torre, hay detalles constructivos de mucha elegancia, como los finos recercados y enmarques de ventanas. La puerta de entrada a la torre es de estilo gótico, con arco poligonal y en cuyos vértices congrega rosetas.