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El castillo de Medellín
Esta fortaleza del siglo XIII se encuentra ubicada en un imponente cerro en la margen izquierda del río Guadiana y junto a la localidad del mismo nombre. Declarado monumento histórico artístico, el primer asentamiento puede remontarse a la época tartésica, ya que el monarca Conisturgis pudo establecer su palacio en el citado cerro. La primera construcción proviene de fuentes escritas musulmanas, cuando en el siglo X, Al-Bakri describe un castillo en este emplazamiento, señalando que es "una fortaleza bien poblada".
Posteriormente, el imperio romano estableció en el año 74 d.C. un campamento militar en lo que es ahora la localidad de Medellín. Tras la reconquista en 1234 para los cristianos por Fernando III el Santo, la edificación paso por distintos dueños y experimento importantes desperfectos, modificaciones y reformas. La más curiosa se produce cuando Alfonso de Alburquerque era alcalde del castillo. Pedro I mandó destruir la fortificación después de que Alfonso le recriminase la infidelidad a su esposa Blanca de Aragón con María de Padilla.
Tras este incidente, Enrique II de Castilla reconstruye el castillo sobre el 1360 para cederlo a su hermano Sancho de Castilla. Esa reconstrucción le confiere el estado actual, quitando pequeñas reformas posteriores que han afectado a sala interiores y a la barbacana exterior. Los tiempos de mayor esplendor del recinto fueron durante el Condado de Medellín, con Rodrigo de Portocarrero y su mujer Beatriz Pacheco como señores de la fortificación. El castillo, como todo el patrimonio monumental de la localidad, sufrió especialmente los actos vandálicos cometidos por los franceses, tras la batalla de Medellín en el año de 1809.

El cuerpo principal tiene forma alargada ya que las diferentes paredes se ajustan a los desniveles del terreno y está dividido en dos mitades por un muro transversal. Dispone de una muralla periférica que cumple su función de barbacana. El cuerpo principal de la fortaleza, destacan dos imponentes torres que refuerzan el flanco norte y sur. Su interior conserva los restos de una alberca de planta rectangular de origen anterior a la reconquista cristina, denominada El baño del moro. En la segunda mitad del siglo XV se añaden algunas troneras, garitas en el muro transversal y algunos otros apéndices como las realizadas en la puerta occidental.
Junto al castillo, y casi integrado en la localidad, destaca el anfiteatro romano que ha determinado la localización concreta de la casi desaparecida Colonia Metellinensis. De gran monumentalidad, tanto por su situación como por el excelente estado de conservación de las estructuras de construcción de opusincertum y opus quadratum que lo configuran.


