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Guadiana, un río literario X
Comenzamos con el texto de Enrique Segura Otaño:
"Media vida del vecindario está en el Guadiana, lugar que debiera hallarse cubierto de mimbrales y arboledas, con su puente o pasarela al Pico, enarenado aquel suelo pedregoso: baños, casetas de recreo, piscinas... Es el único sitio apacible en verano."
Seguimos con estas líneas de Manuel Pacheco en su obra Guadiana, espejo donde se mira Badajoz:
"Y estoy libre y olvido la ciudad,
tengo un poco de yerba para tender mi alma
y el río solitario para flotar mi cuerpo,
y después de escuchar la voz del agua
caigo sobre la yerba y miro al sol quemando mis pupilas
con el rocío que en mis pestañas
la saliva del río se ha dejado...
Por eso os digo que es importante cantar un río.
Y ahora vamos a pensar en una carta cualquiera,
en una carta de agua, de arena, de escamas,
en una sola y única carta escrita sobre un pez;
y si pensamos en ella,
si soñamos un poco en la corriente
flotará nuestra infancia en el alba del río.
Y nada más, la tarde está quemada
y sostengo en mis manos Las Páginas del Agua."
Proseguimos con los versos de José Saramago, en su Viaje a Portugal:
Oyéronla las cumbres del Artabro; y el Guadiana
tornó atrás las aguas amedrentado.
Vale la pena bajar al Guadiana para ver Mértola;
vale la pena subir a Mértola para ver el Guadiana.
Para finalizar esta entrega, nos acercamos a la frontera lusitana con este texto de Josep Pla:
"Passem el Guadiana, abans dárribar a Serpa. M'agrada de veure el Guadiana. Els rius em fascinen... A les vores del Guadiana, trobem les oliveres. Quin arbre prodigiòs! L'últim curs del Guadiana serveix de frontera entre Portugal i Espanya. Després, a mesura que es va remuntant cap al nord, entra en Portugal, travessa una bona part de Alentejo i torna a fer de frontera amb Espanya després de Mourao, fins a Badajoz."
Continuará...


