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Guadiana, un río literario IX

Guadiana, un río literario IX

Comenzamos la novena entrega de este recorrido por el Guadiana a través de los versos y textos de reconocidos escritores. Seguimos en Badajoz aunque, poco a poco, nos dirigirnos en dirección a tierras portuguesas.
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Guadiana, un río literario IX

Comenzamos con el texto de George Borrow, en su Biblia en España:

"Pronto torcimos a la izquierda para tomar el puente de arcos que atraviesa el Guadiana... Sus orillas blanqueaban con las ropas puestas a secar al sol, que lucía resplandeciente. Desde gran distancia oí cantar a las lavanderas, y el tema de sus cánticos parecía ser las alabanzas del río en que estaban descrismándose, porque al acercarme oí instintivamente; Guadiana, Guadiana, repetido a coro por muchas mujeres, las mozas, las otras de edad, de mejillas tostadas, cuyas voces fuertes y claras multiplicaban el eco por todas partes."

 

Seguimos con estas líneas de Enrique Segura Otaño en su obra, El río, domeñado y el charco, solo:

"Los verdaderos amigos del Guadiana son los pescadores. Diego Sánchez de Badajoz, clérigo inmortal de Talavera en el siglo XIV, nos cuenta sus pesquerías con caña; sabe de memoria todas las especies piscícolas y todos los charcos y vados de estas riberas... En los siglos posteriores, las ordenanzas municipales regulaban el ejercicio de la pesca."

 

Nos deleitamos ahora con estos versos de Diego Sánchez de Badajoz, de Introito de pescadores:

"Yo tengo bien conocidos

Pescados y pescadillas,

Barbos, bornos y samillas,

Y machos arrepentidos.

Pues sapos son garridos

Combas, becerros, pisones,

Jaramagos y escardones,

Y bordallos muy queridos.

Bogas, savaleta, anguilas,

Lampreas pocas, pequeñas,

Porque el rio no es de peñas;

También hay pocas pardillas.

Si torno á mis redecillas

Y xudras nasas esqueros,

Cargaré treinta recueros

De pescado á maravillas."

 

Para finalizar esta entrega del Guadiana y la literatura, os dejamos este curioso fragmento de las Ordenanzas de la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Badajoz:

"Por cuanto la proximidad del Rio, y inclinación de los Naturales, ha aumentado tanto la afición a la pesquería de Caña, que ha hecho declinar en vicio esta honesta diversión, desamparando muchos, por seguirla, el cuidado, y asistencia a sus Oficios y familias: ordenamos, y mandamos, que ninguno sea osado a pescar con Caña en día de trabajo, a menos que sea persona eclesiástica , o de distinción, que viva de sus rentas, o haciendas,... Y para que con más seguridad se logre el fin de ella, se impedirá su salida por las Puertas a las tales personas, pessandose para ello los oficios convenientes con quien corresponda."

 

Seguirá...