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Pandemia y consumo de agua
El confinamiento ha traído muchos cambios en los usos y costumbre de la población mundial y ha generado contratiempos por las restricciones horarias y en la movilidad de personas, vehículos y mercancías. En general, ha habido una excepcional deceleración generalizada de la economía. A primeros del pasado mes de abril, el Ministerio de Consumo tranquilizó a la población indicando que el actual tratamiento de desinfección de aguas en nuestro país aseguraba el óptimo nivel de protección de las aguas de consumo para beber, cocinar y para el uso higiénico de cada hogar.
En el sector del abastecimiento y saneamiento del agua, los efectos no han sido tan traumáticos como en otros sectores, pero también se han sufrido de alguna manera. La consecuencia más sorprendente de la pandemia en el sector hídrico ha sido el cambio en el consumo del agua. Dos han sido los comportamientos inusuales en plena pandemia: los cambios en el horario de consumo, desplazando en más de hora y media el arranque del aumento de consumo que se daba a primera hora junto con las variaciones en el consumo medio diario y semanal en relación con el mismo consumo en años anteriores.
Otro de los aspectos destacables es que el consumo en zonas residenciales no ha alcanzado el nivel de otros veranos, al ser el turismo el sector con mayor incidencia negativa de la pandemia. En términos de turismo nacional, el nivel de reserva hídrica ha bajado ante el miedo de muchas familias a salir a zonas vacacionales por la situación del COVID. Este hecho ha producido que el consumo de agua haya subido en la mayoría de las comunidades españolas. En concreto, en la Comunidad de Castilla La Mancha, el consumo de agua ha subido casi en un 6% en verano.
La explicación es tan sencilla como que este verano las familias de la región se han quedado en su residencia y han utilizado más agua de lo habitual. Otro aspecto importante que puede haber influido en ese aumento ha sido la compra de piscinas hinchables que llegaron a agotarse en las tiendas especializadas.
Huella Hídrica, un índice a tener en cuenta
En 2002, el profesor Arjen Hoekstra comenzó a utilizar el concepto de huella hídrica como un indicador del uso de agua dulce que hace referencia tanto al uso directo del agua de un consumidor o productor, como a su uso indirecto. En otras palabras, la huella hídrica es un indicador que está ayudando a tomar conciencia sobre el impacto que nuestro estilo de vida y las formas de producir los productos que consumimos tienen sobre el agua.
La disponibilidad del agua dulce está disminuyendo en muchas regiones del planeta, principalmente debido a los efectos del cambio climático, al incremento de la población, a la urbanización desmedida y al consecuente aumento de la presión sobre los recursos hídricos.
En concreto, el consumo de agua en el mundo se distribuye de la siguiente manera: un 70% en la producción agrícola y ganadera; un 20% en la producción industrial y, por último, un 10% en el ámbito doméstico. Para que nos hagamos a la idea, el promedio mundial de la huella hídrica por persona al año es de 1.385.000 litros o lo que es lo mismo, el volumen de media piscina olímpica por cada humano.
En la clasificación mundial de países con mayor huella hídrica, España se sitúa en el octavo puesto mientras que en el ranking europea se coloca en el segundo puesto. Pero si hablamos de consumo de agua, nuestro país es responsable ya que se sitúa en unos 136 litros por habitante y día, muy por debajo de países como Noruega que alcanza los 200 litros por habitante y día. Aun así, seguimos estando algo lejos de los 100 litros de agua al día que recomienda consumir por persona la Organización Mundial de la Salud.
La gran mayoría de expertos señalan que en 2050 uno de cada dos habitantes del mundo sufrirá la escasez de agua. Por eso, es necesario seguir haciendo una importante labor de concienciación entre la ciudadanía para conseguir un consumo responsable de los recursos hídricos, ya que el futuro que se presenta no es nada halagador. Además, los responsables y técnicos deberán seguir diseñando estrategias de gestión del agua más eficientes.


