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Agua: un derecho de todos, para cuidar entre todos
Decía el gran Leonardo Da Vinci que "el agua es el vehículo de la naturaleza". Y todos sabemos que es una verdad inescrutable. El agua es el recurso natural más valioso que existe en la Tierra. Sin ella no existiría la vida y por esta razón es necesario comprender la necesidad de hacer un buen uso de los recursos hídricos.
Aunque tiene una función económica y social indiscutible, su aportación esencial es la de abastecer a todos los integrantes del planeta. El cuerpo humano está compuesto entre un 55 y 75% de agua, dependiendo de las medidas y complexión de cada uno. Todos necesitamos mantener el balance hídrico del cuerpo consumiendo agua regularmente. Además, el agua es útil para lubricar las articulaciones, facilitar el proceso de digestión y mantener los órganos en función y buen estado. En definitiva, sin agua el hombre dejaría de existir en la tierra.
Para la Asamblea Naciones Unidas, el agua es un derecho humano básico para una vida digna. Pero no todos los humanos tienen ese acceso tan fácil, ya que según los datos que maneja de dicha institución, casi 900 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable y más de 2,8 millones de personas tampoco tienen acceso a un saneamiento básico. El dato más desolador es que casi 1,5 millones de niños menores de 5 años fallecían de la carencia de agua anualmente.
Y los datos de consumo actuales no dan para ver con optimismo el futuro. El consumo doméstico de un habitante de un país desarrollado se ha multiplicado en los últimos años. Por ejemplo, en limpiar una casa se gastan unos 20 litros de agua; en lavar la ropa unos 50 litros; en cocinar entre 6 y 8 litros; en bañarse unos 150 litros y en limpiar el coche a manguera cerca de 450 litros. Para intentar reducir ese consumo se pueden realizar sencillos gestos que son muy importantes. Por ejemplo, podemos comprobar la diferencia entre lavarse los dientes con el grifo abierto (12 litros de agua) y cerrado (1,5 litros) o afeitarse dejando correr el agua (35 litros) o hacerlo poniendo el tapón del lavabo (3 litros).
Otro aspecto a tener en cuenta son los colectivos que necesitan del agua para desarrollar su labor industrial o agrícola, tan necesarios para la sociedad. Es esencial seguir trabajando para incorporar la investigación y el I+D con el objetivo de desarrollar nuevas tecnologías que permitan mejorar la aplicación del agua a sus necesidades. En la actual situación hidrológica es preciso conseguir la optimización de los recursos disponibles para sacar el mayor rendimiento y la máxima rentabilidad a sus procesos productivos.
Todos los periodos de sequía traen importantes consecuencias para el medio ambiente, la agricultura, la economía y la salud, que afecta a toda la sociedad. Por eso, es imprescindible que todos nos concienciemos de que nada vale si solo unos pocos se implican en el uso responsable del agua. Todos los esfuerzos serán baldíos si no existe una plena conciencia de la necesidad de preservar este recurso para nuestro bienestar y del de futuras generaciones.

