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El puente de la Notaría

El puente de la Notaría

Os traemos una nueva entrega del patrimonio histórico y arquitectónico que atesora la cuenca del Guadiana. Esta vez nos acercamos a la localidad de Alburquerque para saber algo más del puente de la Notaría, ubicado en un entorno espectacular como es la Reserva Natural Fluvial del Albarragena
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Puente de la Notaría

El puente de la Notaría, también conocido como del Notario, es una obra de ingeniería histórica situada a unos 5 kilómetros al este de Alburquerque, sobre el río Guadarranque, un afluente del río Gévora. Sus orígenes exactos no están completamente documentados y su nombre proviene de una finca cercana. 

Esta infraestructura tuvo gran importancia estratégica y económica en épocas pasadas, ya que conectaba la zona de Alburquerque con territorios situados más allá del río, incluyendo caminos que conducían hacia la vecina Portugal. Su calzada no solo era transitada por viajeros, sino que también servía para el transporte de productos, entre ellos cereal y harina que se machacaban en los numerosos molinos instalados a lo largo de la vega del Gévora. Estas rutas eran vitales para la comunicación entre villas y la circulación de mercancías en la Extremadura interior de la Edad Media y la Edad Moderna. 

Arquitectónicamente, el puente presentaba arcos y elementos propios de construcción tradicional, con tajamares de planta triangular diseñados para desviar la fuerza de la corriente y proteger los pilares. Aunque su pavimento y parte de la estructura se conservaron en relativo buen estado hasta finales del siglo XX, el paso del tiempo y la falta de mantenimiento provocaron el colapso o deterioro de elementos importantes. En particular, los parapetos (barandillas) y algunos arcos desaparecieron tras un desprendimiento significativo ocurrido en el año 2015.

En la actualidad, el puente se presenta como un vestigio histórico casi en ruinas. Aun así, continúa despertando interés tanto para estudios sobre el patrimonio histórico como para senderistas y amantes de la cultura rural extremeña, pues sigue siendo un símbolo de la antigua red de caminos que unía poblaciones fronterizas con Portugal y otras zonas de Extremadura. El puente de la Notaría refleja la relevancia que estas infraestructuras tuvieron en las comunicaciones tradicionales previas a las carreteras modernas.

En la zona circulan diversas leyendas populares que señalan que, cuando hay luna llena, cerca del puente se oyen ruidos extraños, como pasos o murmullos, y que los pastores evitaban cruzarlo de noche porque creían que un espíritu vigilaba el paso y las fincas aledañas, entre ellas la del Notario. 

Estas fábulas no tienen base histórica documentada, pero forman parte del imaginario rural asociado a los puentes antiguos, percibidos en muchas ocasiones como lugares de paso, frontera y peligro. Además, el entorno de la Reserva Natural Fluvial del Albarragena aporta a este tipo de relatos el carácter misterioso y simbólico del paisaje, donde naturaleza e historia se entrelazan.

La Reserva Natural Fluvial del Albarragena 

La Reserva Natural Fluvial de las riveras del Albarragena, del Fraile y del Alcorneo –conocida de forma abreviada como reserva del Albarragena– es un espacio natural protegido de carácter fluvial situado en la cuenca del río Guadiana, en la provincia de Badajoz. Protege varios cauces y tramos fluviales que conservan un elevado grado de naturalidad y escasa alteración humana.

La reserva se caracteriza por representar ríos mediterráneos silíceos de baja montaña y llanura, con un régimen hídrico pluvial mediterráneo, lo que implica que el caudal depende principalmente de las precipitaciones. Algunos tramos mantienen agua de forma permanente, mientras que otros afluentes son estacionales y pueden llegar a secarse en épocas de sequía.

La vegetación de ribera es muy diversa y se encuentra bien conservada. En las zonas más húmedas y altas predominan las alisedas, mientras que en otros tramos aparecen fresnedas, tamujares y adelfares, formaciones características de las riberas mediterráneas. En el entorno de los cauces se extienden dehesas de encinas y alcornoques, que completan el paisaje típico de la zona.

Desde el punto de vista geomorfológico, los ríos presentan tramos rectos y sinuosos, con lechos arenosos, pequeñas islas y charcas temporales, condiciones que favorecen la diversidad de hábitats y la presencia de una fauna variada asociada a ambientes fluviales bien conservados.

En conjunto, la reserva de Albarragena destaca por su gran valor natural y científico, al proteger ecosistemas fluviales representativos, poco alterados y esenciales para la conservación del agua, la biodiversidad y el paisaje mediterráneo de Extremadura.

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