Segóbriga, un lugar donde el agua es historia

Segóbriga, un lugar donde el agua es historia

En el corazón de Castilla-La Mancha, el agua ha sido, desde hace siglos, fuente de vida y desarrollo. Si en la antigua Segóbriga permitió el esplendor de una ciudad romana, hoy sigue siendo motor de progreso gracias a infraestructuras como el sistema de abastecimiento a la Llanura Manchega. En esta entrada de blog, analizamos cómo pasado y presente se dan la mano en un territorio donde el recurso hídrico sigue escribiendo la historia.

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Ciudad romana

A solo una hora de Cuenca, en el municipio de Saelices, se alza un lugar para viajar al pasado sin salir de Castilla-La Mancha: el Parque Arqueológico de Segóbriga. Entre colinas y campos dorados, los restos de esta antigua ciudad romana nos cuentan la historia de un tiempo en que Hispania era una de las joyas del Imperio.

Segóbriga en sus orígenes, allá por el siglo II a. C., era un asentamiento celtíbero. Pero con la llegada de Roma, la ciudad se transformó y prosperó hasta convertirse en un auténtico centro urbano. Su riqueza provenía de un mineral muy especial conocido como lapis specularis, una piedra transparente que los romanos utilizaban como vidrio para ventanas. Gracias a su comercio, Segóbriga se llenó de vida, monumentos y actividad.

Con el emperador Augusto, la ciudad alcanzó su máximo esplendor. Obtuvo el estatus de municipium, lo que significaba que sus habitantes gozaban de la ciudadanía romana. Desde entonces, se construyeron grandes edificios públicos, se embellecieron las calles y Segóbriga se convirtió en un referente de Hispania.

Y como ciudad romana, además de un gran teatro, de un anfiteatro y de un foro, tuvo unas espectaculares termas monumentales. El agua era pieza fundamental en la vida de las ciudades romanas, ya que sus habitantes tenían predilección por los baños calientes que se daban en las termas.

Las termas monumentales eran mucho más que baños públicos: eran verdaderos centros sociales. Los romanos acudían a ellas para relajarse, conversar, hacer ejercicio y cuidar su salud. El complejo contaba con salas de agua fría (frigidarium), templada (tepidarium) y caliente (caldarium), además de gimnasios y vestuarios. El ingenioso sistema de calefacción bajo el suelo, conocido como hipocausto, aún puede apreciarse en algunas zonas del recinto.

El avanzado sistema hidráulico de Segóbriga

La ciudad romana de Segóbriga contaba con un sofisticado sistema hidráulico que demuestra el alto nivel de ingeniería alcanzado por los romanos en la Península Ibérica. El agua que abastecía a la urbe procedía de varios manantiales situados al norte, en la zona conocida como Fuente de la Marimacha o Fuente del Zarzoso, a unos cuatro o cinco kilómetros de distancia. Desde allí, un acueducto transportaba el caudal hasta la ciudad.

Foto: Sebastián Torres


Este acueducto, construido con canalizaciones de piedra y, en algunos tramos, con opus caementicium —el característico hormigón romano—, conducía el agua hasta grandes cisternas donde se almacenaba para su posterior distribución. El sistema permitía el suministro a los baños públicos (termæ), fuentes ornamentales y domus o residencias particulares.

Asimismo, Segóbriga disponía también de un sistema de alcantarillado destinado a evacuar las aguas residuales, un rasgo común en las ciudades romanas más avanzadas y una muestra del cuidado urbanístico de la época. Gracias a este complejo entramado hidráulico, la ciudad pudo disfrutar de infraestructuras públicas de primer nivel, consolidándose como uno de los principales centros urbanos de la Meseta durante el Imperio Romano.

Hoy, el Parque Arqueológico de Segóbriga es mucho más que un conjunto de ruinas. Es un museo al aire libre donde historia, cultura y educación se dan la mano. Visitar Segóbriga no es solo una excursión cultural, sino una forma de comprender nuestras raíces. Cada piedra, cada muro y cada inscripción nos hablan de un pasado que aún tiene mucho que enseñarnos.

Saelices y el sistema de abastecimiento a la Llanura Manchega

El 29 de marzo de 2023 se inauguró en la localidad conquense de Saelices el primer ramal del sistema de abastecimiento a la Llanura Manchega desde el Acueducto Tajo-Segura (ATS).

Este sistema consta de un conjunto de diversas infraestructuras, todas ellas declaradas de Interés General en el Plan Hidrológico Nacional, que funcionan con el objetivo de abastecer con garantías de calidad y cantidad a más de 80 poblaciones castellanomanchegas (provincias de Albacete, Cuenca y Ciudad Real), con aguas procedentes del ATS.

Se trata pues de un proyecto de mejora de gestión y del suministro de agua acorde con las necesidades existentes y futuras ligadas al desarrollo de los territorios de forma sostenible en términos económicos, sociales y ambientales.