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"La restauración fluvial es la medida estrella del PGRI 2022-2027"
¿Qué son los planes de gestión de riesgo de inundación (PGRI)?
Estos planes son un requisito que nos exige la Comunidad Europea a todos los países miembros. Fundamentalmente es un instrumento de planificación para intentar que disminuya el riesgo de inundación en aquellas zonas donde se ha detectado que ese riesgo puede ser significativo. Son planes que forman parte de los planes hidrológicos de cuenca pero que están especializados en esa gestión de riesgo de inundación. Se tienen que preparar como esos planes, cada seis años, y se tienen que ir actualizando y mejorando periódicamente, de manera que es siempre un documento vivo para que se vaya modificando con las aportaciones de las administraciones y entidades implicadas en su elaboración.
¿Dónde radica la importancia de estos planes?
Estos planes contienen medidas a implementar en ese ciclo de seis años para disminuir el riesgo de inundación. Hay que recordar que las inundaciones se van a producir y lo que tenemos es que trabajar para reducir los impactos. Las medidas que se incluyen son de cuatro tipos: preparación, prevención, protección y recuperación.
Como indica, los planes cuentan con distintas medidas. ¿Qué destacaría de cada una?
Dentro de la fase de preparación, la medida más importante sería la conjunción del urbanismo con las inundaciones. No cabe duda de que históricamente la población se ha asentado en unos sitios determinados que quizás no eran los más adecuados por el riesgo de inundación que tenían. Esta medida lo que trata es de que todos los planes urbanísticos de todos los municipios de nuestro país contemplen esas zonas de riesgo para que no se puedan hacer determinadas actividades como viviendas, la construcción de una depuradora o la instalación de un hospital. Esto es algo que nunca se había hecho hasta ahora y que permitirá en un futuro que cada localidad o zona pueda albergar actividades que no sean vulnerables al riesgo de inundación o, en algunos casos, no establecer dichas actividades. Cada plan de ordenación municipal debe incluir toda la cartografía de las zonas inundables y las limitaciones que se establecen para cada una de las zonas inundables.
¿Y en la prevención?
Aquí tenemos la medida con mayor presupuesto que sería la restauración fluvial. Históricamente, los ríos los hemos tratado como si fueran canales que conducen el agua, intentando que se salieran lo menos posible y llevando el agua controlada. Pero se ha llegado a la conclusión de que es imposible controlar la naturaleza. Es mejor adaptarse y la idea es que los ríos funcionen como espacios por donde circula el agua, pero sabiendo que, a veces, se sale y que contiene zonas inundables. La idea es revertir los cauces de los ríos a un funcionamiento más natural y eso redunda en que el riesgo de inundación esté mucho más controlado. También trabajamos en este apartado en los sistemas de alerta ya que son importantes para poder avisar en un fenómeno de lluvias fuerte. Es más complicado implementarlo en las cuencas pequeñas que en las grandes, pero no cabe duda de que todos los avances que se están produciendo hoy en día en comunicación y tecnología mejoran estos sistemas, pero siempre hay límites.
Pasemos a las medidas de protección.
En este caso, las medidas más destacadas son las obras estructurales para proteger tanto vidas humanas como bienes materiales. Serían actuaciones que denominamos "grises". Ha sido una forma de actuar histórica consistente en la ejecución de escolleras, diques, motas y todo ese tipo de estructuras. Pero también se ha comprobado que si lo que se quería proteger está en una ubicación que no es adecuada, por mucho que lo intentemos será complicado obtener ese beneficio. Este tipo de medidas cada vez se utilizan menos, aunque todavía pueden ser efectivos en determinados espacios y, sobre todo, para proteger poblaciones.

Por último, repasemos las medidas en la fase de recuperación.
Esencialmente serían responder ante declaraciones de emergencia con unos fondos especiales para ayudar en la recuperación. Lo que pasa es que esos fondos no se pueden cuantificar hasta que no se produce la incidencia. También se hace mucho hincapié en los seguros agrícolas para explotaciones de todo tipo, así como seguros de viviendas para que la gente esté cubierta de posibles daños. Es verdad que desde que se inició en 2016 esta planificación, al menos, en la cuenca del Guadiana no se han producido grandes episodios de lluvias que pudieran provocar grandes y graves inundaciones, salvo quizá con la borrasca Efrain, en diciembre de 2022, y todavía no disponemos de una valoración global de ese fenómeno.
Entiendo que la realización de un PGRI conlleva un alto grado de organización y colaboración entre las entidades implicadas.
El aspecto fundamental es que debe existir una gran coordinación entre todas las administraciones implicadas. En estos planes intervienen la administración estatal, con el Miteco y la propia Confederación del Guadiana, junto a las administraciones autonómicas y locales. También es importante la participación de Protección Civil. Es una tarea muy ardua de coordinación y además todo se solapa, pues hay que estar pendiente de ejecutar las medidas del ciclo vigente y, a la misma vez, tienes que estar pensando en el ciclo venidero. Digamos que no se para. En cuanto a reuniones presenciales, tenemos dos grandes jornadas a lo largo del ciclo donde nos reunimos todas las administraciones y colectivos implicados y ponemos en común. Son encuentros complicados de gestionar por la cantidad de personas comprometidas en la elaboración de estos planes.
¿Qué destacaría del plan actual 2022-2027?
La medida más destacable y que cuenta con mayor presupuesto es la restauración fluvial. Es el buque insignia del actual plan. Ya se están ejecutando actuaciones como las de Brazo Jamaco o Ruecas y se está trabajando en actuaciones enfocadas a que se produzca la continuidad de los sedimentos. Como tenemos tantas presas, azudes y obstáculos de todo tipo, el agua pasa, pero el sedimento no y es muy importante que también pueda pasar.
¿Qué actuaciones se deben priorizar para prevenir el riesgo de inundación?
Yo haría hincapié en el tema de la planificación urbanística pues es una medida que se puede ir desarrollando continuamente para conseguir que todos los municipios y localidades tengan incluida la cartografía y las limitaciones a los usos en su planificación urbanística. De hecho, el Organismo de cuenca interviene directamente y tiene que informar antes de aprobarse cualquier planificación urbanística. Es la medida quizá más barata, pero la más efectiva, aunque a un plazo más largo. Cuando tengamos todos los municipios correctamente planificados en cuanto al riesgo de inundación se habrán conseguido beneficios muy importantes.
Ahora que se habla mucho del cambio climático, ¿cómo afecta esta situación a los PGRI?
En los dos ciclos que tenemos, uno completado y otro en vigor, disponemos de estudios e informes que se encargan para ayudarnos en la concreción de todas las medidas de las que hemos hablado. Uno de los estudios realizados analiza la implicación del cambio climático en los episodios de lluvias extremas que se pudieran producir en un futuro y no se ha llegado a ninguna conclusión definitiva. De momento, los informes que manejamos no relacionan los episodios de lluvias extremas con el cambio climático. Así como parece claro que la temperatura global está afectada por la actual situación del clima, en el caso de las lluvias e inundaciones no llegan a conclusiones determinantes. No obstante, se siguen realizando estudios y cuantos más datos tengamos, mejor será para el futuro y la toma de decisiones.
Para los próximos planes, ¿qué aspectos va a ser esenciales o estratégicos en su redacción?
Creo que las medidas estrella van a ser la restauración fluvial, la planificación urbanística y, por último, la implicación de la tecnología y las comunicaciones enfocadas a prevenir situaciones complicadas.


