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Sequía meteorológica, la confirmación del cambio climático
Según los datos que maneja la AEMET, la recién primavera ha sido muy cálida y húmeda. En concreto, ha sido la vigésimo tercera más lluviosa en España desde 1961 y la undécima del siglo XXI, pero esos datos no fueron suficientes para revertir la sequía meteorológica con la que se cerró el año 2021. De hecho, si se analizan los datos de precipitación de los últimos doce meses, se podría afirmar que el país vive en una sequía meteorológica, así como la mayoría de las cuencas, salvo las del Júcar y Segura. A mediados de junio de 2022, ha llovido un 25% menos de lo normal desde el arranque del año hidrológico.
A estos datos hay que sumar otro aspecto importante y muy revelador. La temperatura media de la primavera fue de 12,8ºC, lo que supone un valor superior en 0,7ºC al promedio normal del período de referencia 1981-2010, lo que la ha convertido en una primavera bastante cálida, siendo la duodécima más cálida desde 1961 y la novena más cálida del siglo actual. Asimismo, la ola de calor registrada a principios de junio ha sido una de las más tempranas desde que hay registros y esta primera quincena de junio ha sido la más cálida en España desde 1950. El contraste a esta situación la encontramos en los datos de los meses de marzo y abril que fueron fríos, con temperaturas entre 0,6ºC y 0,3ºC inferiores al promedio normal.
Los expertos en climatología vienen señalando que una de las señales que anuncian el cambio climático en la tierra son la aparición de periodos de grandes sequías con otros de lluvias torrenciales. En definitiva, momentos de grandes contrastes que hacen cada vez más difícil la vida en el planeta. De hecho, si miramos fuera de nuestro país, los datos no son más halagüeños puesto que marzo y mayo de 2022 han sido los quintos más cálidos de su serie mensual y abril, el sexto. En Europa, se vivió el mayo con temperaturas máximas diarias más altas en el sudoeste del continente. En esos meses, hubo olas de calor en Sudán donde llegaron a máximas de más de 44ºC, el récord de frío en Canadá en el mes de abril o soportaron el marzo más cálido en la India y el mes de mayo más cálido en 122 años en Francia.
Desertización y sequía, un escenario que cambiará el mundo
En el pasado 17 de junio se celebraba el Día Mundial de la lucha contra la desertización y la sequía para seguir concienciando del grave problema que tiene el planeta. Se podría decir que siempre ha habido sequías, pero ahora asistimos a situaciones cada vez frecuentes y severas que afectan a millones de personas en el mundo. Las estimaciones hablan de que en el año 2050 las sequías podrían aquejar a más de las tres cuartas partes de la población mundial por lo que será un lujo contar con agua dulce y un suelo rico y productivo.
Uno de los aspectos clave es la restauración de las masas forestales y la gestión del agua en el futuro. En primer lugar, se están haciendo enormes esfuerzos para proteger al mundo de la deforestación y muchos países están poniendo en práctica iniciativas de restauración de espacios forestales. En cuanto al recurso hídrico es necesario poner en marcha nuevas y mejores gestiones basadas en la innovación y las nuevas tecnologías, ya que en los próximos años aumentará la demanda de agua, sus usos y los usuarios.
Algunas de las posibles soluciones a este serio problema podrían encontrarse en el intercambio continuo de conocimientos, la buena gobernanza y una financiación proporcionada. Las comunidades afectadas por los efectos de la crisis del cambio climático van a necesitar apoyo para adaptar sus técnicas agrícolas y de gestión de la tierra, restaurar las tierras degradadas y desarrollar una gran capacidad de adaptarse a situaciones adversas y tener la facultad de recuperarse.
Otro aspecto fundamental es contar con la voluntad política de los gobiernos e instituciones para poder implementar todas las medidas y compromisos que se adquieren en las citas y conferencias que se celebran anualmente. Al ser acuerdos no vinculantes jurídicamente, es necesario contar con la absoluta firmeza en el cumplimiento de los líderes mundiales para que no se queden en papel mojado. En casi veinte años, las sequías han provocado grandes desastres medio ambientales y enormes pérdidas económicas, dos razones de peso para cambiar el rumbo y construir otro mundo.


