Las determinaciones del Plan Hidrológico vigente y su revisión no proponen circunstancias diferentes para el regadío de las que se venían aplicando anteriormente. El incremento de superficie inscrita, que apareció en el borrador del Plan y que ha originado esta artificial polémica, no responde a concesiones ni derechos nuevos sino al paso al registro de reconocimientos que permanecían sin inscribir, pero que vienen regándose desde antes de 1986.
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