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Los ingenieros hidráulicos
Un buen "ingeniero hidráulico" necesita ver, oír y tocar el agua con los sentidos y suplir con la intuición lo que los cálculos técnicos no alcanzan a dar.
La imaginación es fundamental, pues el cálculo es insuficiente, por sí solo, para prever las veleidades de la naturaleza en cuanto a cantidad de lluvia, caudales de ríos, etc. además de lo empírico y experimental que son los numerosos factores que intervienen en las fórmulas teóricas. No sorprende que en España siempre hayamos tenido y tengamos magníficos "ingenieros hidráulicos" porque, según mi criterio, España es un país imaginativo como lo demuestra la gran cantidad de artistas, poetas y genios que han surgido a lo largo de su historia.
El "ingeniero hidráulico" en España tenía y tiene un gran campo en que poder poner a prueba su imaginación porque en esta tierra el agua es un bien escaso y, sobre todo irregular en su distribución geográfica y cronológica. De este ingenio e imaginación para buscar soluciones, surgieron desde siempre magnificas obras destinadas a mejorar y garantizar la utilización del agua como son los acueductos romanos o las presas del entorno de Mérida en nuestra cuenca.
El "ingeniero hidráulico" español además de imaginación, posee una gran formación otorgada por el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y cuyos poseedores integraban el Cuerpo de Ingenieros creado en el año 1799 por D. Agustín de Betancourt y que tan brillantemente ha contribuido al progreso de nuestro país hasta hoy.
Entre la gran pléyade de "ingenieros hidráulicos" y con la seguridad de olvidar a muchos otros, hay que resaltar a D. Rafael Benjumea, conde de Guadalhorce y creador desde el gobierno, de las Confederaciones Hidrográficas, que han sido, son y espero que sean, un magnífico instrumento para el desarrollo y gestión del agua.
D. Manuel Lorenzo Pardo, ideólogo del Plan General de Obras Hidráulicas de 1934, D. Juan Urrutia, artífice de aprovechamientos hidroeléctricos en el Centro y Levante de España, D. Francisco García de Sola, Director general de Obras Hidráulicas y como olvidar a D. Juan de Florez, D. Pablo Murga o a D. Manuel Barragán creador, impulsor, proyectista y director de la presa y embalse de La Serena, tan denostado por algunos y que hoy día garantiza recurso y prosperidad para este país y sobre todo para esta región, Extremadura.
Mi reconocimiento y gratitud a todos los demás "ingenieros hidráulicos" que, siendo menos conocidos, han contribuido y contribuyen con su esfuerzo y su extraordinario trabajo diario a que todos podamos vivir con una mayor calidad de vida y una mayor seguridad ante las posibles catástrofes.


