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Los ingenieros hidráulicos

Los ingenieros hidráulicos

Inauguramos una nueva sección dentro de nuestro blog, en la que repasaremos interesantes artículos que se han difundido en diversas publicaciones de la Confederación Hidrográfica del Guadiana a lo largo de su historia. Hoy publicamos un artículo del que fuera presidente y director técnico de esta casa, José Martínez Jiménez, en el que hace un brillante repaso de destacados ingenieros hidráulicos en nuestro país. El artículo se publicó, en noviembre del 2011, en el boletín Cuadernos del Guadiana.
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LOS INGENIEROS HIDRÁULICOS

Un buen "ingeniero hidráulico" necesita ver, oír y tocar el agua con los sentidos y suplir con la intuición lo que los cálculos técnicos no alcanzan a dar.

La imaginación es fundamental, pues el cálculo es insuficiente, por sí solo, para prever las veleidades de la naturaleza en cuanto a cantidad de lluvia, caudales de ríos, etc. además de lo empírico y experimental que son los numerosos factores que intervienen en las fórmulas teóricas. No sorprende que en España siempre hayamos tenido y tengamos magníficos "ingenieros hidráulicos" porque, según mi criterio, España es un país imaginativo como lo demuestra la gran cantidad de artistas, poetas y genios que han surgido a lo largo de su historia.

El "ingeniero hidráulico" en España tenía y tiene un gran campo en que poder poner a prueba su imaginación porque en esta tierra el agua es un bien escaso y, sobre todo irregular en su distribución geográfica y cronológica. De este ingenio e imaginación para buscar soluciones, surgieron desde siempre magnificas obras destinadas a mejorar y garantizar la utilización del agua como son los acueductos romanos o las presas del entorno de Mérida en nuestra cuenca.

El "ingeniero hidráulico" español además de imaginación, posee una gran formación otorgada por el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, y cuyos poseedores integraban el Cuerpo de Ingenieros creado en el año 1799 por D. Agustín de Betancourt y que tan brillantemente ha contribuido al progreso de nuestro país hasta hoy.

Entre la gran pléyade de "ingenieros hidráulicos" y con la seguridad de olvidar a muchos otros, hay que resaltar a D. Rafael Benjumea, conde de Guadalhorce y creador desde el gobierno, de las Confederaciones Hidrográficas, que han sido, son y espero que sean, un magnífico instrumento para el desarrollo y gestión del agua.

D. Manuel Lorenzo Pardo, ideólogo del Plan General de Obras Hidráulicas de 1934, D. Juan Urrutia, artífice de aprovechamientos hidroeléctricos en el Centro y Levante de España, D. Francisco García de Sola, Director general de Obras Hidráulicas y como olvidar a D. Juan de Florez, D. Pablo Murga o a D. Manuel Barragán creador, impulsor, proyectista y director de la presa y embalse de La Serena, tan denostado por algunos y que hoy día garantiza recurso y prosperidad para este país y sobre todo para esta región, Extremadura.

Mi reconocimiento y gratitud a todos los demás "ingenieros hidráulicos" que, siendo menos conocidos, han contribuido y contribuyen con su esfuerzo y su extraordinario trabajo diario a que todos podamos vivir con una mayor calidad de vida y una mayor seguridad ante las posibles catástrofes.