El Palacio que Cijara no olvida

El Palacio que Cijara no olvida

En esta nueva entrega dedicada al patrimonio histórico y arquitectónico que atesora de la cuenca del Guadiana, nos trasladamos hasta uno de sus embalses más emblemáticos para conocer el singular palacio que se alza en sus inmediaciones desde el siglo XIX.
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Palacio de Cijara

La presa de Cijara fue la primera gran infraestructura del conocido Plan Badajoz, y una de las más importantes. Aunque ya existían otras anteriores, es con el inicio de su construcción, en los años cincuenta del siglo pasado, cuando arranca la historia de la Confederación Hidrográfica del Guadiana como organismo autónomo.

Constituye el primero de los “grandes lagos” artificiales del río Guadiana en Extremadura. El paraje donde se halla -el Portillo de Cijara, entre ambas provincias extremeñas -el estribo derecho en el término de Alía (Cáceres) y el izquierdo en el de Herrera del Duque (Badajoz)- ofrece una naturaleza exuberante dentro de Los Montes de Toledo, sobre una alineación de la cuarcita armoricana.

La presa, de tipo gravedad y planta recta, está construida en hormigón y cuenta con 295 metros de longitud en coronación y 80,5 metros de altura, formando un extenso embalse -alcanza a las provincias de Toledo y Ciudad Real- de hasta 6.565 hectáreas y 1.505 hm3 de capacidad máxima. Cuenta con dos centrales para producción hidroeléctrica situadas a pie de presa y en sendas márgenes, con una potencia total instalada de 102,3 megavatios. A sus pies se encuentra el poblado de Cijara.
 

Cola del embalse de Cijara
El Palacio de Cijara

A muy poca distancia del embalse, en la margen sur del río Guadiana, se alza el Palacio de Cijara, una construcción del siglo XIX situada en Herrera del Duque (Badajoz) que destaca por su estilo historicista y su apariencia de fortaleza medieval. Fue mandado construir por el conde de Villapadierna en torno a 1873, y su diseño incluye una planta cuadrada, torres circulares en las esquinas y muros coronados con almenas, evocando la arquitectura militar de épocas pasadas.

Durante la Guerra Civil Española, el palacio vivió un capítulo oscuro: fue incautado por las tropas franquistas y utilizado como campo de concentración. Se estima que alrededor de 3.000 prisioneros republicanos fueron hacinados en sus instalaciones en condiciones precarias. Este episodio ha marcado profundamente la historia del edificio, convirtiéndolo en un símbolo de memoria histórica en la región.

Hoy en día, el Palacio de Cijara forma parte de rutas turísticas que recorren la comarca de La Siberia extremeña, declarada Reserva de la Biosfera. La zona ofrece paisajes espectaculares, con dehesas, fauna salvaje y vistas al embalse de García de Sola. Uno de los recorridos más populares, de más de 22 kilómetros, permite explorar tanto el entorno natural como el legado arquitectónico del palacio, convirtiéndose así en un destino ideal para quienes buscan historia, naturaleza y tranquilidad en un mismo lugar.